(esto lo mandó Laura así -tal cual-)
reni, una prima de mi abuelo
vive en israel
y ahora está aca en mi casa comiendo asado
y me cuenta que su marido -jose- es experto en curar el mate
y como todavía el cuaderno es fantasma, es en mil partes
tomo la parte madre, las hojas imrpesas con tus recetas y anoto, del otro lado, en blanco, donde la impresora no imprime -porque a las impresoras les gusta una carilla, dejar carillas en blanco-
que en un pais muy lejano y cerca en una familia, que hacen colonias de verano de yoga y plastica, en la casa... de gente con mi sangre que empiezo a conocer por foto y que me hace pensar en viajes en búsqueda de mi arbol. ahi mismo curan mate con cuchara primero,
primero le sacan la "rebarba", despues le ponen wisky o coñac y le prenden fuego (como tu amigo), y despues de nuevo, hasta que quede lisito
...siguen con la cuchara. (mate de calabaza).
y entonces si, ahora la yerba con agua, hasta el otro dia.
y el mate asi se cura en la casa de israel, donde comen mucho pepino con mucho gusto.
porque ahi los pepinos -dicen- tienen mucho gusto y se comen bien cortaditos.
Los primeros años de mi vida los pase junto al fuego de la cocina de mi madre y de mi abuela viendo como estas sabias mujeres al entrar al recinto sagrado de la cocina, se convertían en sacerdotizas, en grandes alquimistas q jugaban con el agua, el aire, el fuego, la tierra, lo scuatro elementos que conforman la razón de SER del universo. Lo más sorprendente es que lo hacían de la madnera mas HUMILDE, como si no estuvieran haciendo nada, como si estuvieran transformando el mundo a través del poder purificador del fuego.
Como si supieran que los alimentos que ellas preparaban y que nosotros comíamos permanecían dentro de nuestros cuerpos por muchas horas alterando químicamente nuestro organismo, nutriéndonos el alma, el espíritu, dándonos identidad, lengua, patria.
Laura Esquivel - Gracias Celeste
Como si supieran que los alimentos que ellas preparaban y que nosotros comíamos permanecían dentro de nuestros cuerpos por muchas horas alterando químicamente nuestro organismo, nutriéndonos el alma, el espíritu, dándonos identidad, lengua, patria.
Laura Esquivel - Gracias Celeste
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Modaka
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