Los primeros años de mi vida los pase junto al fuego de la cocina de mi madre y de mi abuela viendo como estas sabias mujeres al entrar al recinto sagrado de la cocina, se convertían en sacerdotizas, en grandes alquimistas q jugaban con el agua, el aire, el fuego, la tierra, lo scuatro elementos que conforman la razón de SER del universo. Lo más sorprendente es que lo hacían de la madnera mas HUMILDE, como si no estuvieran haciendo nada, como si estuvieran transformando el mundo a través del poder purificador del fuego.
Como si supieran que los alimentos que ellas preparaban y que nosotros comíamos permanecían dentro de nuestros cuerpos por muchas horas alterando químicamente nuestro organismo, nutriéndonos el alma, el espíritu, dándonos identidad, lengua, patria.
Laura Esquivel - Gracias Celeste

martes, 8 de julio de 2008

Desayuno con dulce de leche

Luz de la mañana, desde el norte (inclinación del sol en invierno).
Mimos, sillones, almohadones.
Abundante dulce de leche feliz, tostadas crujientes, café con leche grande en tazotas.
y un insistente intrusito felino. Saborea, cierra los ojitos de placer.

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Modaka

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siddhi