Los primeros años de mi vida los pase junto al fuego de la cocina de mi madre y de mi abuela viendo como estas sabias mujeres al entrar al recinto sagrado de la cocina, se convertían en sacerdotizas, en grandes alquimistas q jugaban con el agua, el aire, el fuego, la tierra, lo scuatro elementos que conforman la razón de SER del universo. Lo más sorprendente es que lo hacían de la madnera mas HUMILDE, como si no estuvieran haciendo nada, como si estuvieran transformando el mundo a través del poder purificador del fuego.
Como si supieran que los alimentos que ellas preparaban y que nosotros comíamos permanecían dentro de nuestros cuerpos por muchas horas alterando químicamente nuestro organismo, nutriéndonos el alma, el espíritu, dándonos identidad, lengua, patria.
Laura Esquivel - Gracias Celeste
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lunes, 4 de agosto de 2008

Agüita con alma

salís a caminar... tu objetivo es encontrar flores
cuando volvés las pones en agua y las dejás a la luz de la luna y las estrellas esa noche
cada flor que elegís, te gusta y es hermosa por algo
te vas a la cocina y hervís cáscara de limón, canela y vainilla
y/o hervís lavanda, pétalos de rosas, de jazmín... lo que consigas (vos inspirate, es tu receta)
esa agüita la mezclás con la de las flores con cielo
la idea es preparar agüita con "alma"
al agüita le decís palabras hermosas como Amor, Luz, Paz
también vos elegilas (es tu receta) lo que pedís va ahí -de manera simple en una palabra o dos-
sacás las sábanas del lavarropas, les echás tu agüita con alma y las colgás
cuando están secas empezás a usarlas, de nuevo, como la primera vez

Podes usar el resto del agua en la ducha
justamente así empezó esto, con un consejo de hermanas del alma, de mujeres
pero creo que es luz para toda alma, cada alma en su ciclo

originalmente Laurita me enseñó algo parecido
(a ella se lo enseñó una anciana de una "tribu"¿? de no sé dónde) para mimarme
en la receta original, hacés tu agüita el día que empieza tu periodo
es importante el momento de ir a buscar las flores porque ahí estás vos con tu alma preparándote para mimarte y la usas en la ducha,
te estás "limpiando", es el día del "vacío"
con el agüita para tu vacío, sanando, limpiando y te das lo que pedís para el nuevo ciclo que en vos se empieza a "llenar" hasta la luna siguiente que se vacía

es poesía pura
vos armála como te vibre
la viejita le dijo que cada mujer que sana, sana a las anteriores (sus abuelas) y las que vienen "como por 7 generaciones"
como esto va de boca en boca... seguro que a lo "teléfono descompuesto" nada de lo que digo acá originalmente será así

pero es poesía, como la vida
cambia
y lo que es, simplemente ES

jueves, 31 de julio de 2008

Sopa de espinacas

el cielo está blanco espeso
pienso en sopa humeante

sopa pal alma
sopita caliente
paso y sopa
pan, panda, pan da
y sopar... que lindo es sopar

Sopar: meter despacito un pedacito de pan (u otro producto de panadería) en una delicia líquida o espesa para gustar y degustar. Es más lindo hacerlo mientras se está gestando la delicia, en general: antes de comer, con hambre.

Sopar la panza: poner la propia panza al alcance de la panza ajena para que charlen y se deleiten, recomendado en adult@s.
Algunas variantes incluyen otras partes del cuerpo, como sopar la panza con la mano o sopar la panza con la boca, tambien conocido como porororear la panza.

Porororear la panza: aplicar soplidos en la panza ajena haciendo un sonido similar al pororó. Usado en niñ@s, bebés y adult@s.

Sopa de espinacas a la crema:
saltear un ratito una cebolla picadita con dos cucharaditas de aceite de oliva, sal
agregar dos cucharadas de harina y dos tazas de leche caliente
apenas hierve, le añado:
- dos tazas de agua (el agua que quedó de las espincas hervidas)
- las espinacas hervidas y licuadas (que se redujeron a dos tazas)
Hervir, echar más agua y sal a gusto

Servir con queso... AD+ quedan bien trocitos de nueces, pan frito, semillas de girasol, sésamo y amapola.

(no tengo fotos de esta sopa, pero me encantó este pancito con sopa: maSopán)

martes, 8 de julio de 2008

Desayuno con dulce de leche

Luz de la mañana, desde el norte (inclinación del sol en invierno).
Mimos, sillones, almohadones.
Abundante dulce de leche feliz, tostadas crujientes, café con leche grande en tazotas.
y un insistente intrusito felino. Saborea, cierra los ojitos de placer.

jueves, 19 de junio de 2008

Libro de Recetas Madre

Un cuaderno de hojas marrones de viejitas. A cuadros, con espirales de alambre y tapa azul oscura. Lleno de recortes, con una letra preciosa (porque antes tenían caligrafia en la primaria nomás). Después otro, igual pero de tapas negras y se usaba menos y una pequeña carpetita hecha con dos maderitas que tiene una manzana de tela pegada en la tapa. Regalo del día de la madre de mi Jardín, lo hice con la señorita Delia. D de Delia y de Delicia, que tenía una receta de pizza en la primer hoja.
Si se abrían esos cuadernos algo bueno iba a pasar. Seguro iban a haber regalos.
Mi mamá desplegaba la Batidora Braun, con su bol (o bowl?) la harina Blancaflor (yo miraba la negrita que salía ahí... las letras todavía no me decían nada. Sólo los dibujitos.
(sms a encargados de envases: pongan dibujitos en las cosas cotidianas para los niños que todavía no van a la escuela)
Hacía pastafrola, seguro. La casa se llenaba de olores. La ralladura de limón con la escencia de vainilla superan mi cordura... me ablandan, por eso. Así empezaban los cumpleaños y las fiestas, cuando ese cuaderno se abría.

Esas escenas se repiten, viajan como la masa madre.
Así como hay un orden en las familias, hay un orden en las comidas, trasciende los espacios y los tiempos. No importá en qué cocina, el alma de cada grupo trae sus sabores.
Hace poco medí a la pequeña cocinerita de mi grupo, está altísima... tiene 5 años y hace dos que hace el budín conmigo. Apenas sabía hablar y decía "yo te ayudo". Ella echa la harina y el azúcar. Tiene la taza con las dos manos.
Y yo decía "yo te ayudo" y mi mamá me ayudaba a ocupar un lugar, a aprender. Cada vez que cocino, el alma del grupo cocina. El alma del grupo abunda de lazos, están todos, todos los que trajeron y traen sabor, es amplísimo, inabarcable.
El cuaderno que se usaba menos, descubrí un día, tenía pensamientos y poemas, intimidades de mi madre. Me maravillaba, era una prueba de que esa mujer existía de un modo que yo no podía imaginar: sin ser mi madre.
Esa mujer -tanto tanto mi madre- se casó sin saber hacer huevo frito, como dice ella. Y la mamá de mi papá le enseñó. Una cocinera cocinerísima que sabía por tradición, por oficio, por nacer cuando nació y ocupar ese lugar. Y porque le gustaba, más que nada, por eso. Mi mamá, para aprender registró. Un tesoro. En el tesoro iba todo, así que para mí los libros de poemas, los diarios íntimos y ahora los blogs, son los libros de recetas.

De cómo va la vida, de acuerdos para acordarnos. De fluir, de poder ponerle cada uno su alma.
Es de los métodos que me caen bien, si son como susurros vale. No indicaciones, horarios me cuestan. Las estructuras institucionan, acartonan, quedan quieta la vida que sigue. Y lo que quedó quieto, se estanca, se pudre, se muere. La vida ya siguió.
En el arte, el amor y en la cocina se renuevan esas cosas, lo hacés así, pero siempre distinto, lo comés como por primera vez, gracias al hambre, al ansia, al deseo.
En los pulsos que dicta el cuerpo se cumple esa magia: si de verdad nos vaciamos, el siguiente alimento llega de verdad como la primera vez.
Pulsiones se marcan con silencios, vacíos y espacios. Si hambre: busca la boca. Si encuentra: toma. Si toma: hueco se llena. Si lleno: entonces relaja. Si relaja: fin.
Fin Vacío, y vuelta a empezar.

Cuando me fui a estudiar a otra provincia, me llegaban recetas, que adolescentemente a veces desdeñaba (harta de indicaciones sobre cómo vivir mi vida y sobre todo como NO vivirla). Ciclotímicamente adoraba esas recetas y más que nada oscilaba entre la desubicación de ser quién cocina, ahora Yo mujer, ya no la madre.
Busqué mi cuchara de madera y mi mortero y los encontré, y encontré compañer@s de cocina, comensales y madres suegras tías abuelas propias y ajenas que generosamente enseñaron, aportaron. Eso más o menos voy a poner acá.
Y empecé mi libro de recetas, que ahora es una carpeta y cosas en la compu.
Extraño mi cocina, la que viaja en mí.
Cocino poco, amaso poco por ahora.
Así empiezo a volver, me agarro de la cuchara de madera, revuelvo y vuelvo.
La comida se comparte, siempre siempre.
Se da y se toma.
Este espacio está abierto.
El libro de recetas es por naturaleza comunitario, el alma es de grupo.
Va de boca en boca y a veces hay algún registro.

Hoy ya me llegaron recetas de otros y otras y empiezo a publicarlas en la etiqueta "Porción Generosa"
Agradecidisima estoy, chocha de la vida por cada alimento, cada transformación, cada sabor.

Bien Venida
Bien Venido
como al nacer

Foto: mis dos libros rojos (el primero y el último son rojos)

lunes, 16 de junio de 2008

Cómo

Poner música o cantar de manera tal que cada movimiento de la cocina pueda ser dosificado con los ritmos y armonías de la misma. Si se cocina en presencia de amigos, otros cariños o ansiosos comensales, especialmente en reuniones añoradas; siempre es bueno agregar una porción codiciable para picar y vermouth o similar. Para esta parte se dispone un plato o recipiente pequeño hecho de barro a mano, que tenga una belleza simple. En el mismo se colocan algunos bocados preciados y escasos, que le den idea de especial al momento, inaugurando la hospitalidad que se anunció con las bienvenidas y los primeros abrazos.
Aceitunas aliñadas, maní crocante, quesos especiales, daditos de jamón, cerezas, pasas, son algunos ejemplos de cosas que ocuparan los cacharritos alguna vez amasados y formados del barro. Las pasas pueden ponerse al momento de prender las hornallas en algún licor y esperar que se hinchen antes de servirlas al compañero/a de cocina. Recordar siempre mirar a los ojos pacientemente o alegremente, para que el compañero de verdad acompañe.
Se llena una o dos copas (se comparten), se brinda poniendo una intención y se bebe una bebida igualmente especial, rica y en lo posible espirituosa. De esta manera se lograrán mejores secreto y confesiones, desahogos más espontáneos y efectivos, risas y relajo progresivo que darán sabores irrepetibles. También es bueno tener a mano o complementar el preparado de la comida con pedacitos de pan - si es posible casero- o galletas; los cuales en esta etapa cumplirán la función de p-robar y/o convidar de la preparación, sumando más complicidad a lo que se está compartiendo.
Se disponen además los repasadores y servilletas, las hornallas y los utensillos, cada uno en sus lugares, y se va solicitando la ayuda del cómplice, generando una danza en torno al fuego que va completando el alma de la comida. La cuchara de madera es el centro del espiral, es bueno mantener este secreto, toda la atención flotante del cocinero o cocinera estará centrada en la o las cucharas de madera. A esta se besará para probar el proceso, en ella se colarán los sabores de la charla antes de volverla a la olla, se detendrá para hacer los silencios y se revolverá cuando los detalles tomen velocidad. Se puede untar con manteca u oliva, con especias o ajo según los sabores que se quieran insinuar.

El postre se prepara mucho antes.

Modaka

Modaka
siddhi