Los primeros años de mi vida los pase junto al fuego de la cocina de mi madre y de mi abuela viendo como estas sabias mujeres al entrar al recinto sagrado de la cocina, se convertían en sacerdotizas, en grandes alquimistas q jugaban con el agua, el aire, el fuego, la tierra, lo scuatro elementos que conforman la razón de SER del universo. Lo más sorprendente es que lo hacían de la madnera mas HUMILDE, como si no estuvieran haciendo nada, como si estuvieran transformando el mundo a través del poder purificador del fuego.
Como si supieran que los alimentos que ellas preparaban y que nosotros comíamos permanecían dentro de nuestros cuerpos por muchas horas alterando químicamente nuestro organismo, nutriéndonos el alma, el espíritu, dándonos identidad, lengua, patria.
Laura Esquivel - Gracias Celeste

lunes, 16 de junio de 2008

Cómo

Poner música o cantar de manera tal que cada movimiento de la cocina pueda ser dosificado con los ritmos y armonías de la misma. Si se cocina en presencia de amigos, otros cariños o ansiosos comensales, especialmente en reuniones añoradas; siempre es bueno agregar una porción codiciable para picar y vermouth o similar. Para esta parte se dispone un plato o recipiente pequeño hecho de barro a mano, que tenga una belleza simple. En el mismo se colocan algunos bocados preciados y escasos, que le den idea de especial al momento, inaugurando la hospitalidad que se anunció con las bienvenidas y los primeros abrazos.
Aceitunas aliñadas, maní crocante, quesos especiales, daditos de jamón, cerezas, pasas, son algunos ejemplos de cosas que ocuparan los cacharritos alguna vez amasados y formados del barro. Las pasas pueden ponerse al momento de prender las hornallas en algún licor y esperar que se hinchen antes de servirlas al compañero/a de cocina. Recordar siempre mirar a los ojos pacientemente o alegremente, para que el compañero de verdad acompañe.
Se llena una o dos copas (se comparten), se brinda poniendo una intención y se bebe una bebida igualmente especial, rica y en lo posible espirituosa. De esta manera se lograrán mejores secreto y confesiones, desahogos más espontáneos y efectivos, risas y relajo progresivo que darán sabores irrepetibles. También es bueno tener a mano o complementar el preparado de la comida con pedacitos de pan - si es posible casero- o galletas; los cuales en esta etapa cumplirán la función de p-robar y/o convidar de la preparación, sumando más complicidad a lo que se está compartiendo.
Se disponen además los repasadores y servilletas, las hornallas y los utensillos, cada uno en sus lugares, y se va solicitando la ayuda del cómplice, generando una danza en torno al fuego que va completando el alma de la comida. La cuchara de madera es el centro del espiral, es bueno mantener este secreto, toda la atención flotante del cocinero o cocinera estará centrada en la o las cucharas de madera. A esta se besará para probar el proceso, en ella se colarán los sabores de la charla antes de volverla a la olla, se detendrá para hacer los silencios y se revolverá cuando los detalles tomen velocidad. Se puede untar con manteca u oliva, con especias o ajo según los sabores que se quieran insinuar.

El postre se prepara mucho antes.

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