Si se abrían esos cuadernos algo bueno iba a pasar. Seguro iban a haber regalos.
Mi mamá desplegaba la Batidora Braun, con su bol (o bowl?) la harina Blancaflor (yo miraba la negrita que salía ahí... las letras todavía no me decían nada. Sólo los dibujitos.
(sms a encargados de envases: pongan dibujitos en las cosas cotidianas para los niños que todavía no van a la escuela)
Hacía pastafrola, seguro. La casa se llenaba de olores. La ralladura de limón con la escencia de vainilla superan mi cordura... me ablandan, por eso. Así empezaban los cumpleaños y las fiestas, cuando ese cuaderno se abría.
Esas escenas se repiten, viajan como la masa madre.
Así como hay un orden en las familias, hay un orden en las comidas, trasciende los espacios y los tiempos. No importá en qué cocina, el alma de cada grupo trae sus sabores.
Hace poco medí a la pequeña cocinerita de mi grupo, está altísima... tiene 5 años y hace dos que hace el budín conmigo. Apenas sabía hablar y decía "yo te ayudo". Ella echa la harina y el azúcar. Tiene la taza con las dos manos.
Y yo decía "yo te ayudo" y mi mamá me ayudaba a ocupar un lugar, a aprender. Cada vez que cocino, el alma del grupo cocina. El alma del grupo abunda de lazos, están todos, todos los que trajeron y traen sabor, es amplísimo, inabarcable.
El cuaderno que se usaba menos, descubrí un día, tenía pensamientos y poemas, intimidades de mi madre. Me maravillaba, era una prueba de que esa mujer existía de un modo que yo no podía imaginar: sin ser mi madre.
Esa mujer -tanto tanto mi madre- se casó sin saber hacer huevo frito, como dice ella. Y la mamá de mi papá le enseñó. Una cocinera cocinerísima que sabía por tradición, por oficio, por nacer cuando nació y ocupar ese lugar. Y porque le gustaba, más que nada, por eso. Mi mamá, para aprender registró. Un tesoro. En el tesoro iba todo, así que para mí los libros de poemas, los diarios íntimos y ahora los blogs, son los libros de recetas.
De cómo va la vida, de acuerdos para acordarnos. De fluir, de poder ponerle cada uno su alma.
Es de los métodos que me caen bien, si son como susurros vale. No indicaciones, horarios me cuestan. Las estructuras institucionan, acartonan, quedan quieta la vida que sigue. Y lo que quedó quieto, se estanca, se pudre, se muere. La vida ya siguió.
En el arte, el amor y en la cocina se renuevan esas cosas, lo hacés así, pero siempre distinto, lo comés como por primera vez, gracias al hambre, al ansia, al deseo.
En los pulsos que dicta el cuerpo se cumple esa magia: si de verdad nos vaciamos, el siguiente alimento llega de verdad como la primera vez.
Pulsiones se marcan con silencios, vacíos y espacios. Si hambre: busca la boca. Si encuentra: toma. Si toma: hueco se llena. Si lleno: entonces relaja. Si relaja: fin.
Fin Vacío, y vuelta a empezar.
Cuando me fui a estudiar a otra provincia, me llegaban recetas, que adolescentemente a veces desdeñaba (harta de indicaciones sobre cómo vivir mi vida y sobre todo como NO vivirla). Ciclotímicamente adoraba esas recetas y más que nada oscilaba entre la desubicación de ser quién cocina, ahora Yo mujer, ya no la madre.
Busqué mi cuchara de madera y mi mortero y los encontré, y encontré compañer@s de cocina, comensales y madres suegras tías abuelas propias y ajenas que generosamente enseñaron, aportaron. Eso más o menos voy a poner acá.
Y empecé mi libro de recetas, que ahora es una carpeta y cosas en la compu.
Extraño mi cocina, la que viaja en mí.
Cocino poco, amaso poco por ahora.
Así empiezo a volver, me agarro de la cuchara de madera, revuelvo y vuelvo.
La comida se comparte, siempre siempre.
Se da y se toma.
Este espacio está abierto.
El libro de recetas es por naturaleza comunitario, el alma es de grupo.
Va de boca en boca y a veces hay algún registro.
Hoy ya me llegaron recetas de otros y otras y empiezo a publicarlas en la etiqueta "Porción Generosa"
Agradecidisima estoy, chocha de la vida por cada alimento, cada transformación, cada sabor.
Bien Venida
Bien Venido
como al nacer
Foto: mis dos libros rojos (el primero y el último son rojos)
2 comentarios:
Me gusta mucho tu pagina!...
me parece muy original mostrar secretos familiares y de amigos todo lo referente a la tradicion culinaria de los que te rodean...
De paso me anote algunas para poder desgustarlas!....
un beso!...
Leo
gracias leo... se reciben recetas... no sólo culinarias... y agregados a las que leas.
lo gustoso es compartir.
:)
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