Los primeros años de mi vida los pase junto al fuego de la cocina de mi madre y de mi abuela viendo como estas sabias mujeres al entrar al recinto sagrado de la cocina, se convertían en sacerdotizas, en grandes alquimistas q jugaban con el agua, el aire, el fuego, la tierra, lo scuatro elementos que conforman la razón de SER del universo. Lo más sorprendente es que lo hacían de la madnera mas HUMILDE, como si no estuvieran haciendo nada, como si estuvieran transformando el mundo a través del poder purificador del fuego.
Como si supieran que los alimentos que ellas preparaban y que nosotros comíamos permanecían dentro de nuestros cuerpos por muchas horas alterando químicamente nuestro organismo, nutriéndonos el alma, el espíritu, dándonos identidad, lengua, patria.
Laura Esquivel - Gracias Celeste

lunes, 16 de junio de 2008

La Masa Madre

Limpio con alcohol un frasco, coloco 1/2 taza de agua limpia sin cloro y la rocío con harina integral para obtener una crema. Mezclo con la cuchara -también limpia- y agrego harina hasta obtener una preparación espesa. Tapo con la tapa floja y dejo descansar dos días donde no dé el sol. Cuando esté lista se verán globitos y tendrá un aroma levemente ácido.
A este fermento no se le deben mezclar levaduras...
El arte de mantener la masa madre era parte de las tareas de honor en siglos donde la mujer reinaba en su trabajo doméstico, también de maestros panaderos y de los monjes encargados de amasar en su meditación para alimento de lugares de oración.
Se inicia esta masa madre, dos días después, se hace la masa del pan.
Desde ese momento, una porción de masa se retira de cada amasado y se guarda con una porción de masa madre hasta el día siguiente.
De esta manera, la masa madre muta y viaja de día en día, de pan en pan y de generación en generación.

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Modaka

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